La sombra de una noria
La presión del aire delante de un micrófono sube y baja, y la tensión de un enchufe también. El pulso, la temperatura de una calle o el precio del pan cambian con el tiempo, y todo lo que cambia y se puede medir es una señal. Para dibujarla bastan dos ejes: el tiempo y lo que se mide.
Imagina una noria de feria que gira despacio y fíjate en una sola cabina. Su altura sube, llega arriba, baja, pasa por abajo y vuelve a subir. Si apuntas esa altura en cada instante y vas dejando lo apuntado a un lado, aparece una curva suave que se repite: la sinusoide, o seno. Cada punto de la curva cuenta dónde estaba la cabina en un instante pasado.
Lo que guarda un móvil, en cambio, son números. Cuando grabas un audio, el micrófono apunta cuánto empuja el aire decenas de miles de veces por segundo, así que, para una máquina, una señal es una lista de números en orden. En el reto verás crecer esa lista mientras giras la noria.
Agarra la noria con el dedo o con el ratón y dale una vuelta completa. Mientras giras, la traza apunta la altura de la cabina verde.
Lo que apuntaría una máquina, cuatro veces por segundo, de ahora hacia atrás: