Nivel 5 · Lección 16

La sombra que falta: la señal analítica

La idea en una imagen

Si una noria gira mientras el tiempo avanza hacia la derecha, su cabina dibuja un sacacorchos. Su sombra en la pared (verde) es la onda que mide un micrófono, y su sombra en el suelo (naranja) es la misma onda un cuarto de vuelta más tarde, justo la que el micrófono no recoge. Gira la cámara hasta ponerte delante del sacacorchos y verás la noria de siempre, con las dos sombras deslizándose por sus guías.

En la lección 1 una onda era la sombra de una noria en la pared, y con esa sombra bastaba para leer el tamaño, la velocidad y el punto de partida. Para saber en qué punto de la vuelta está la cabina en cada instante se queda corta, y hace falta la segunda sombra, la del suelo. Juntas devuelven la noria entera: su radio, que dice cuánto mide la onda ahora, y su ángulo, que dice cuánto ha girado.

Paso a paso

Una sola sombra no basta

Imagina que solo ves la sombra de la pared. Si está a media altura, la cabina puede ir subiendo por un lado de la rueda o bajando por el otro, y las dos situaciones dan la misma altura. En lo más alto o en lo más bajo no hay duda, pero en cualquier otro punto hay dos sitios posibles, y una onda pasa por todos ellos.

Para decidir hace falta otra pieza de información, y la noria la trae gratis: si se la ilumina desde arriba, la cabina proyecta una segunda sombra en el suelo, que dice en qué lado de la rueda está. Con la altura y el lado, el sitio queda fijado. Esa pareja de números es lo que los matemáticos llaman un número complejo, y juntos dan un radio, el tamaño de la noria, y un ángulo, el punto de la vuelta en que se encuentra la cabina.

Hay una cabina escondida y solo ves su sombra en la pared, la marca verde. Arrastra tu cabina por la rueda hasta ponerla donde está de verdad; si la altura sola no te lo dice, enciende la luz del suelo.

Fabricar la sombra que falta

El micrófono solo entrega la sombra de la pared, así que la del suelo hay que fabricarla a partir de ella. Para una noria sola es fácil, porque su sombra del suelo es la misma onda un cuarto de vuelta más tarde: cuando la cabina está en lo más alto, su sombra del suelo pasa por el centro, y cuando la del suelo llega a su extremo, la de la pared pasa por cero. Retrasando la onda un cuarto de su periodo, las dos sombras dibujan juntas un círculo perfecto, y su radio no cambia aunque la sombra de la pared suba y baje.

Con varias norias a la vez, el truco del retraso falla. Un retraso fijo, por ejemplo un octavo de segundo, es un cuarto de vuelta para una noria que da dos vueltas por segundo, pero para otra que da seis son tres cuartos. Cada noria necesita girarse un cuarto de su propia vuelta, sea lenta o rápida, y la operación que lo consigue se llama transformada de Hilbert, que lleva el nombre del matemático David Hilbert. Se calcula en el espectro, donde cada noria está por separado, y deja intacto el tamaño de cada una.

La señal original junto con su sombra de Hilbert forma la señal analítica: la noria completa, con sus dos sombras, que se lee con un radio y un ángulo en cada instante.

Fabrica la sombra naranja para una noria sola (izquierda) y para dos norias juntas (derecha). El camino que dibujan las dos sombras, en línea continua, tiene que coincidir con el camino de verdad, punteado. Prueba con el retraso y con la otra forma de fabricarla.

Las norias que giran al revés

Falta cerrar un cabo suelto: la sombra de la pared no sabe hacia dónde gira la noria. Una noria que gira al derecho y otra idéntica que gira al revés proyectan exactamente la misma sombra en la pared, y solo se distinguen por la del suelo, que cambia de lado. Por eso el espectro de cualquier señal real sale simétrico: cada noria real aparece como dos medias norias que giran en sentidos opuestos, y sus sombras en el suelo se anulan. La que gira al revés es una frecuencia negativa, que no tiene nada de misterioso, porque es una noria dando vueltas en sentido contrario y, en una señal real, va siempre emparejada con otra al derecho.

En 1946, Dennis Gabor buscaba una forma precisa de decir «la frecuencia en este instante», y su receta cabe en una línea: en el espectro, borra las norias que giran al revés y dobla las que giran al derecho. Al volver al tiempo salen las dos sombras a la vez, la señal que mediste y la que faltaba, sin ninguna frecuencia negativa. Es la misma señal analítica de antes, vista desde el espectro en vez de desde el tiempo.

Esta señal es una onda de AM, como las de la lección 15: una portadora de 20 Hz cuyo tamaño respira dos veces por segundo. Su espectro tiene tres norias que giran al derecho y tres que giran al revés. Arrastra la cuchilla para borrar solo las que giran al revés y dobla las que quedan, hasta que el radio de la hélice coincida con el punteado.

El radio y el ángulo

Con la señal analítica en la mano, la noria tiene un radio y un ángulo en cada instante. El radio es la envolvente: el tamaño de la noria, o el volumen de la señal sin los vaivenes de cada vuelta. En una campana que se apaga es una curva suave que va bajando, y en una frase hablada suele verse una joroba por sílaba.

El ángulo es la fase instantánea, el punto de la vuelta en que está la cabina. Como un ángulo se mide entre −180° y 180°, cada vez que la cabina completa una vuelta el valor salta de un extremo al otro, y para contar las vueltas hay que desenrollar la fase, sumando una vuelta entera cada vez que salta. Lo deprisa que crece ese ángulo desenrollado es la frecuencia instantánea de la lección 15, la noria que acelera y frena, calculada ahora en cada muestra.

Con el radio y el ángulo se puede recuperar un mensaje escondido en una onda, y a eso se le llama demodular. En una emisora de AM el mensaje viaja en el tamaño de la noria y se lee en el radio, mientras que en una de FM viaja en lo deprisa que gira y se lee en el ritmo del ángulo. Un receptor de radio hace algo parecido con circuitos en lugar de con cálculos.

Cada emisora esconde una melodía de tres notas, una en el tamaño de la noria y otra en su velocidad. Para cada una, elige qué mirar, el radio de la señal analítica o el ritmo de su ángulo, y comprueba si sale la melodía.

Un rodamiento que se delata

El radio de la señal analítica sirve para mucho más que para la radio. Un rodamiento es una corona de bolas que ruedan entre dos pistas, y cada vez que una bola pisa una grieta da un golpecito. A velocidad constante, el ritmo de esos golpes depende solo de la geometría del rodamiento, de manera que su valor delata dónde está la grieta: en la pista de fuera, en la de dentro, en una bola o en la jaula.

El problema es que el golpe es muy débil. Cuando un fallo empieza a desarrollarse, sus vibraciones quedan tapadas por las del eje y los engranajes, y en el espectro de la máquina solo se ve el eje. Pero cada golpe hace sonar, con un tono muy agudo, el metal de alrededor, como una campanita que se apaga enseguida. Si filtras la vibración y te quedas solo con la franja de esa resonancia, su envolvente late al ritmo de los golpes.

Esta técnica se llama análisis de envolvente, y la explican con detalle fabricantes de instrumentos y de software de mantenimiento, como Brüel & Kjær y MathWorks (los enlaces están en «Para saber más»). Aquí la máquina es sintética, y elegir la franja es lo único difícil.

Una máquina sintética vibra con un eje que gira a 25 vueltas por segundo, y su rodamiento tiene una grieta que golpea a un ritmo que no conoces. Coloca la franja de filtro donde hace falta para que el espectro de su envolvente, abajo, delate ese ritmo con un pico claro.

Hasta dónde llega

Todo lo anterior funciona porque hay una sola noria, y una que cambia de tamaño y de velocidad despacio comparado con su giro. Con una «aaa», que es una pila de armónicos, la frecuencia instantánea sale hecha un desastre mientras no te quedes con uno solo con un filtro, y en el laboratorio lo verás con tu voz. Con dos notas a la vez la cosa es más curiosa todavía: la frecuencia instantánea no es ninguna de las dos, sino que oscila alrededor de la nota más fuerte al ritmo del batido, y si las dos suenan casi igual de fuerte llega a salir negativa.

La imagen son los epiciclos de la lección 3: la cabina de la suma es la punta de la noria grande con la pequeña montada encima. Si la pequeña se acerca en tamaño a la grande, la punta pasa rozando el eje, y en ese momento el ángulo visto desde el eje da media vuelta de golpe, a veces hacia atrás. Esa media vuelta hacia atrás es la frecuencia negativa. Tampoco es un fallo del cálculo: con dos norias no hay una sola velocidad que medir, y por eso hace falta separar las norias antes de medirlas, que es el tema de la lección 17.

Suenan dos notas a la vez, una de 220 Hz y otra de 264 Hz. Sube el volumen de la segunda hasta que la frecuencia instantánea de la suma baje por debajo de cero.

En tu voz

Qué grabar. Tres tramos de la grabación de referencia de la serie: un silbido sostenido (tramo 2), una «aaa» en una nota (tramo 3) y una frase (tramo 5). Graba con el micrófono si tu navegador lo deja; si no, sube un audio grabado con el móvil o prueba con los ejemplos sintéticos.

Qué mirar. Con la frase, la envolvente dibuja una joroba por sílaba y deja contar cuántas dices por segundo. Con el silbido, la frecuencia instantánea sale limpia, porque solo hay una noria. Con la «aaa» sale hecha un desastre hasta que aíslas un armónico, y al dividir ese armónico entre su número vuelve a salir tu nota.

Lo que tienes que recordar

  1. Una onda real es solo la sombra de una noria en la pared. Con la sombra que falta, la del suelo, que se fabrica girando cada noria un cuarto de su propia vuelta, se tiene la señal analítica: un radio y un ángulo en cada instante.
  2. El radio es la envolvente, el volumen sin los vaivenes; el ángulo, desenrollado, es la fase, y su ritmo de cambio es la frecuencia instantánea. Con el radio se demodula una AM y con el ritmo del ángulo, una FM.
  3. La frecuencia instantánea solo cuenta una historia clara si hay una sola noria. Con dos a la vez oscila y puede salir negativa, y por eso antes de medirla hay que separar las norias.

Errores típicos

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Rincón matemático

Las fórmulas, para quien las quiera. Cada una va después de su lectura en palabras.

La noria entera

La noria entera es una flecha de longitud A que gira. Su sombra en la pared es el coseno y su sombra en el suelo, el seno, y juntas forman un número complejo:

A\,e^{i(\omega t + \varphi)} = A\,\cos(\omega t + \varphi) + i\,A\,\sin(\omega t + \varphi)

Las frecuencias negativas

Un coseno real es la suma de dos medias norias que giran en sentidos opuestos, y la que gira al revés es la frecuencia negativa:

\cos(\omega t) = \tfrac{1}{2}\,e^{i\omega t} + \tfrac{1}{2}\,e^{-i\omega t}

La transformada de Hilbert

La transformada de Hilbert multiplica cada frecuencia positiva por -i y cada negativa por +i, es decir, gira cada noria un cuarto de vuelta sin cambiar su tamaño:

\widehat{\mathcal{H}\{x\}}(f) = -i\,\operatorname{sgn}(f)\,\hat{x}(f), \qquad \mathcal{H}\{\cos\omega t\} = \sin\omega t

En el tiempo, es una convolución con uno partido por pi por t (con valor principal en el cero):

\mathcal{H}\{x\}(t) = \frac{1}{\pi}\;\mathrm{p.v.}\!\int_{-\infty}^{\infty} \frac{x(\tau)}{t - \tau}\, d\tau

La señal analítica y la receta de Gabor

La señal analítica es la señal más i por su transformada de Hilbert. En el espectro dobla las frecuencias positivas, deja la continua y borra las negativas, que es la receta de Gabor:

z(t) = x(t) + i\,\mathcal{H}\{x\}(t), \qquad \hat z(f) = \begin{cases} 2\,\hat x(f) & f > 0 \\ \hat x(0) & f = 0 \\ 0 & f < 0 \end{cases}

Con N muestras (N par), se multiplica cada casilla de la FFT por este peso y se deshace la FFT:

h[k] = \begin{cases} 1 & k = 0 \ \text{o}\ k = N/2 \\ 2 & 1 \le k < N/2 \\ 0 & N/2 < k \le N - 1 \end{cases}

El radio, el ángulo y la frecuencia instantánea

La envolvente es el módulo de la señal analítica, y la fase, su ángulo contando las vueltas:

A(t) = |z(t)| = \sqrt{x(t)^2 + \mathcal{H}\{x\}(t)^2}, \qquad \varphi(t) = \arg z(t) \ \ (\text{desenrollado})

La frecuencia instantánea es el ritmo de cambio de la fase. Con muestras, basta medir cuánto gira la flecha entre una muestra y la siguiente, y así no hace falta desenrollar:

f_i(t) = \frac{1}{2\pi}\,\frac{d\varphi}{dt}, \qquad f_i[n] \approx \frac{f_s}{2\pi}\,\arg\!\left(z[n+1]\,\overline{z[n]}\right)

Demodular una AM

Si el tamaño cambia despacio comparado con el giro, es decir, si su espectro queda por debajo de la frecuencia de la portadora, la señal analítica de una AM es el tamaño por la noria, y su módulo devuelve el mensaje:

x(t) = a(t)\,\cos(\omega_c t) \;\Longrightarrow\; z(t) \approx a(t)\,e^{i\omega_c t}, \qquad |z(t)| \approx a(t)

Dos notas a la vez

Con dos tonos, la frecuencia instantánea es la media de las dos más un término que oscila con el batido y pesa la diferencia de los cuadrados de las amplitudes (Cohen, Loughlin y Vakman, 1999):

\omega_i(t) = \tfrac{1}{2}(\omega_a + \omega_b) + \tfrac{1}{2}(\omega_a - \omega_b)\,\frac{A_a^2 - A_b^2}{A^2(t)}, \qquad A^2(t) = A_a^2 + A_b^2 + 2A_aA_b\cos\!\big((\omega_a - \omega_b)t\big)

Con amplitudes 1 y a < 1, el valor más bajo llega cuando las dos norias apuntan en sentidos opuestos, y es negativo si a entre uno menos a supera la frecuencia de la primera entre la diferencia:

f_{\min} = f_1 - (f_2 - f_1)\,\frac{a}{1 - a}, \qquad f_{\min} < 0 \iff \frac{a}{1-a} > \frac{f_1}{f_2 - f_1}

Con f_1 = 220 Hz y f_2 = 264 Hz el cociente vale 5, de modo que sale negativa a partir de a = 5/6 \approx 0{,}83.

Los golpes de un rodamiento

Con n bolas de diámetro d en una circunferencia de diámetro D, ángulo de contacto \phi y eje a f_r vueltas por segundo, los ritmos de golpeo de un defecto en la pista de fuera, en la de dentro, en la jaula y en una bola son:

\text{BPFO} = \frac{n f_r}{2}\left(1 - \frac{d}{D}\cos\phi\right), \quad \text{BPFI} = \frac{n f_r}{2}\left(1 + \frac{d}{D}\cos\phi\right)
\text{FTF} = \frac{f_r}{2}\left(1 - \frac{d}{D}\cos\phi\right), \quad \text{BSF} = \frac{D f_r}{2d}\left[1 - \left(\frac{d}{D}\cos\phi\right)^{2}\right]

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