La plantilla deslizante
En la lección 4, transformar era medir el parecido: se coloca una noria de prueba junto a la señal, se multiplican las dos punto a punto y se mira el área que queda. Aquí la plantilla no tiene por qué ser una noria. Puede ser cualquier forma que conozcas de antemano, como el chirrido corto que emite un sonar o la forma de onda de una palabra. A la forma conocida que se busca se le llama plantilla.
Se coloca la plantilla sobre el principio de la señal, se multiplican las dos punto a punto, se suman los productos y se apunta el resultado. Después se desliza un paso a la derecha y se repite, hasta llegar al final. La lista de números que sale, uno por cada posición de la plantilla, es la correlación cruzada, y el número de pasos que se ha desplazado la plantilla en cada punto de la lista es el retardo.
Donde la plantilla no se parece a lo que tiene debajo, los productos salen unas veces positivos y otras negativos, y la suma se queda cerca de cero. Donde la plantilla encaja, una cresta cae sobre una cresta y un valle sobre un valle, casi todos los productos salen positivos y la suma salta. Para poder comparar posiciones y señales de distinto volumen, se puede dividir la suma por la energía de la plantilla y por la del trozo de señal que cubre, y entonces el parecido queda entre −1 y 1.
Es casi la misma operación que la convolución de la lección 7, con una diferencia: allí el sello se daba la vuelta antes de deslizarlo, y aquí la plantilla se desliza tal como es.
Encuentra dónde está escondido el chirrido. Arrastra la plantilla púrpura por la señal y mira la curva naranja de abajo, que se va dibujando por donde pasas: cuando la plantilla caiga justo encima del chirrido, saltará el pico.
El pico es muy estrecho: al soltar, si la plantilla queda muy cerca de él, se ajusta sola. Con el teclado, pulsa la gráfica con el tabulador y usa las flechas, de muestra en muestra (con Mayús, de diez en diez).